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jueves, 26 de diciembre de 2013

Capitulo 3


Rápidamente saque el hacha, para tener algo de seguridad, pero el monstruo se enfureció aun más. Saco su larga y puntiaguda lengua, y se acercaba hacia mi rápidamente, yo a la misma velocidad esquive aquello, seguramente la lengua tendría algún tipo de veneno. Comencé a correr lo más rápido que podía, estaba tan asustado que no sabía ni a donde me dirigía. Aun se escuchaba a gente pedir auxilio, pero me estaba alejando de ellos. Mire atrás, y la bestia me perseguía, corría dando grandes saltos, con lo cual en cualquier momento me atraparía. Seguía mirando a la bestia hasta que… me tropecé, me tropecé con un tronco de madera, el monstruo salto, cayendo a menos de un metro de mí, yo rápidamente me eche hacia atrás, ya me veía muerto, y comencé a rezar rápidamente para que no me ocurriera nada, cerré los ojos, esperando el ataque de la bestia.

Escuche un ruido, parecía que una espada se clavaba en el tronco de un árbol, de seguido un animal comenzó a llorar, abrí los ojos. La bestia estaba tumbada en el suelo, haciendo movimientos bruscos, a punto de morir, en su espalda tenía una espada clavada, una mano apareció para sacársela, era una mujer, saco la espada de la espalda de la bestia y se la puso en la espalda. Era una mujer hermosa, tenía el pelo largo, castaño-rojizo, unos ojos verdes-azules, una piel pálida, era la chica que tenía el cuerpo perfecto que toda mujer querría tener, y en su cara tenía unas pequeñas y pocas pecas. No era la típica mujer que veía yo todos los días, llevaba una armadura de hierro que le cubría toda la parte superior, unos guantes de cuero negros, unos pantalones de cuero marrones, y unas botas también de cuero, era incapaz de ver que llevaba en la cintura, ya que la armadura se la tapaba, en la mano llevaba su casco, que combinaba a la perfección con la armadura. La mujer me miraba.

-          ¿Qué haces en estas tierras? –me peguntó.

-          Tengo que ir al reino del Norte –le dije, ella me observaba con cuidado-.

-          Levántate –me ordeno, yo lo hice- te llevare a donde mi comandante –me dijo seriamente-.

-          ¿Co…como? ¿A dónde tu comandante? –le pregunte preocupado-.

-          Si, a donde mi comandante –ella se acerco hacia mí, me dio un golpe en la espalda llevándome hacia delante- venga… vamos aventurero.

Los dos íbamos andando, sin decir absolutamente nada, hasta que yo salte.

-          ¿Cómo te llamas? –ella me miró seriamente, y después volvió su vista a donde la tenía antes, pensaba que no me lo diría.

-          Amy –me contesto.

-          Amy… -le dije para que me dijera su apellido, ella se rio.

-          No suelo decir mi apellido –me dijo, sus labios rojos se acercaron a mis oídos- es secreto… ¡Venga vamos!

-          Jack –le dije yo, ella me miro sorprendida- me llamo Jack Weels.

-          Bonito nombre –me dijo sonriente- pero no pienso decirte el mío. Asique vas al reino del Norte…

-          Si –le contesto.

-          Estás loco –me confesó- ¿piensas ir solo? –yo asentí- pues nunca llegaras.

-          ¿Por qué no iba a llegar? –le pregunte.

-          Casi te mata la rata esa, y te aseguro que esa bestia no es nada comparando con las que hay por allí.

-          ¿Por allí?

-          Por el Norte.

-          ¿Enserio me vas a llevar a donde tu comandante? –le pregunte preocupado, ella rió.

-          ¡¿En serio te lo has creído?!

-          Ósea que…

-          No hay comandante –me dijo.

-          No hay comandante… -repetí yo, ella se seguía riendo.

-          Pero si que tengo amigos que nos podrían ayudar.

-          Es… espera, ¿que nos podrían ayudar? –le pregunte desorientado.

-          Si, te voy a ayudar a llegar al reino del Norte –entonces comencé yo a reír.

-          ¿Tu, me vas a ayudar? –yo seguía riendo.

-          Estate agradecido de que te he salvado la vida, que si no fuera una persona humilde ya no estarías en este mundo.

Ella se alejo enfadada, el casco que tenía en la mano se lo puso en la cabeza, bajando la tapa que le daba a la cara. Escuche un caballo.

-          ¿Tienes un caballo? –le pregunte, pero ella no me contestó.

Llegamos a una pradera donde un caballo estaba comiendo, Amy se acerco a él y se montó.

-          Asique tienes un caballo… -le dije.

-          Si, pero a ti no te importa, y no te vas a montar en el, porque no quieres que te ayude, por eso… asta nunca –me dijo, el caballo comenzó a andar a trote, y de seguido yo empecé a correr detrás de estos.

-          ¡Espérame! –le gritaba- ¡espérame! ¡deseo que me ayudes! –le grite.

El caballo paró, y se giro para verme.

-          ¿En serio quieres que te ayude? –me preguntó Amy, yo asentí- ¡Pues entonces sube, que no tenemos mucho tiempo!

Yo me acerque corriendo, ella me dio la mano para subir a la montura, pero yo se lo negué. No era capaz de subir al caballo, y ella se reía, me volvió a ofrecer su mano, yo se la agarre y me senté detrás suyo, y nos dirigimos a algún lugar, algún lugar que yo desconocía.

 

4 comentarios:

  1. Holaas!! Soy Ursula, me he leído tus tres capítulos de esta historia, y en realidad es... IMPRESIONANTE! Me encantan este tipo de historias, también me he leído el de 5RPSV, también me gusta, aunque no tiene tanta intriga, bueno, haber, entiendo que no tenga intriga porque la acabas de empezar, espero que vaya a mejor. Besoss :)

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    1. Hola Ursula!! Me hace mucha ilusion que te guste la historia, igual que la de 5RPSV. Ya es verdad que 5RPSV no tiene mucha intriga, en eso te doy la razon, y igual que has dicho tu, solo hemos publicado dos capitulos, con solo dos capitulos no se sabe lo que ocurrira en esa historia. Bueno, ya he subidos el capitulo 3 de 5RPSV, haber que te parece ;)

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  2. AWWWWWWW que historia! Me encanta, y gracias por haberme afiliado! Espero que pases por el blog y me des tu opinión sobre la mía! Seguiré toda la historia (:
    Un beso!

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    1. Muchas gracias Alba! Si ya me pasar por tu blog para leerme tu historia :)

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