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martes, 24 de diciembre de 2013

Capitulo 2

¡¡Hola a todos!! Os quiero pedir disculpas, porque han pasado dos lunes y no he subido ningún capitulo de 5RPSV, lo siento enserio, y también ¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!! ya estamos en navidad, turrón, polborones, regalos, nieve, frió,... En realidad este año yo no abriré ningún paquete, ya me han regalado el Samsung Galaxy S4, y una colonia de 60euros, y ese es mi regalo para toda la navidad, pero bueno, espero que recibáis muchos regalos, y si son pocos que os gusten mucho. Y a lo que iba, yo también os quiero regalar una cosa, y es el segundo capitulo de Jack Weels el rey del norte, espero que os guste!

        Andaba con lentitud, atravesando el bosque, buscando la caza perfecta. Desde que me escape de casa, desde aquel momento, siempre había vivido con mi tío, con mi tío abuelo, un hombre calvo, esquelético, unos ojos rojizos, y tenia la piel pálida. En mi mano tenia una pequeña hacha, cada paso que daba escuchaba el pequeño crujido de las hojas que aplastaba. Había un silencio tremendo, no se escuchaba casi ni mi respiración, menos el ruido de las hojas.
Salí del bosque, preocupado, con lo que me diría mi abuelo al ver que no traía ninguna presa. Seguramente me pondría el mismo castigo de siempre, tendría que dormir fuera de casa, o me quedaría sin comer una semana entera. Seguía preocupado, me dirigía a casa, mis ojos observaban mis pies, escuche demasiado ruido, mire al frente, mi casa estaba rodeada de soldados y guardias del palacio. Algo había ocurrido. Me acerque rápidamente, y me dirigí al comandante.
        - ¿Que ha ocurrido?-le pregunte, el se giró y me miró.
        - ¿Es usted el famoso sobrino del aldeano de esta casa?
        - Si-le conteste.
        - ¿Entonces dígame, donde esta su tío?
        - No lo se.
        - ¿En serio que no lo sabes, o mejor dicho no me lo quieres decir?-me agarro del cuello-¡dígame donde esta su tío!
        - ¡No lo se!-le grite, el me soltó.
        - Su tío a robado el libro sagrado del palacio. Y como podemos ver, se ha escapado con el, y dejándote a ti aquí.
        - ¿Y que quiere que haga?
        Un hombre grande y fuerte salio de mi casa, con una armadura brillante, una capa larga y de color amarillo en la espalda, y tenia una gigantesca espada en la cintura, era el rey. Rápidamente me arrodille ante el.
        - Levántate-me ordenó, yo le hice caso-¿sabe usted que robar el libro sagrado del palacio es un crimen demasiado grave, no? Ese libro lleva siglos en el palacio, en manos de los reyes. Un libro que tiene mucho aprecio, porque ordena que aya paz entre nuestro reino y el reino del norte. Si el rey del norte se enterara que hemos perdido el libro, vendría a atacarnos, y nosotros no podríamos hacerle nada.
        - ¿Por que no?
        - Porque el tiene su libro, su propio libro. Si el perdiera el libro, entonces le podríamos atacar, pero eso nunca ocurrirá. El rey del norte tiene muy bien guardado su libro, nadie sabe donde, nadie sabe de la existencia de donde esta el libro que se encuentra en el reino del norte, solo lo sabe el rey.
        - ¿Y que desea que haga mi alteza?-le pregunte.
        - Ir al reino del norte y hacer que el rey no se entere de lo ocurrido. Ten-me dijo alargando su mano, tenía una espada en la mano y me la ofreció-.
        - Muchas gracias, pero no lo puedo aceptar-le dije mirando al suelo- ya tengo mi propia arma-le enseñe mi hacha, el sonrió-.
        - Que le vaya bien en el camino... aldeano... -me dio un mapa-.
        Cogí y me dirigí hacia el norte. No me fijaba en otra cosa que no fuera el mapa, me metí en el bosque, en aquel bosque que como se ve no había ni una presa y ni un pequeño ruido. Andaba y andaba, el bosque seguía igual, no había nada extraño. Escuche algo. Me gire para ver que era lo que había escuchado. No había nada ni nadie. Seguramente me lo habría imaginado y comencé a andar, pero lo volví a escuchar. Me di cuenta que dentro de un arbusto había un pequeño animal, me acerque para ver que tipo de animal era, era blanco y negro, acerque mas el morro, y alargue las manos para atraparlo. Este rápidamente se giro dándome la espalda, levantó la cola y de su trasero rojo, expulso un gas verde que choco contra mi cara. El gas se metió por mi nariz llegando asta la boca, las orejas y los pulmones. Me estaba ahogando, en realidad pensaba que iba a morir en aquel lugar con aquel asqueroso animal. Comencé a estornudar, me daba golpes en el pecho para intentar sacar algo de aquel gas. No paraba de estornudar, vi que el animal salió corriendo, y seguidamente empece a buscar algo, algo que sirviera para parar aquello que me estaba pasando, vi un río. Me levante, y corrí hacia el, me movía de un lado al otro, había perdido el equilibrio por completo. Había llegado al río, y me caí al agua, comencé a beber, notaba como mis pulmones se limpiaban, como la garganta me dejaba de picar y de este modo dejaba de estornudar.
       Salí del agua y me tumbe en la orilla, dejando caer mi cuerpo contra el suelo. Mi cuerpo choco contra la tierra, y tire aire de la boca, intentando relajarme y dormirme.


        Un nuevo día, me levante, y seguí mi camino hacia el reino del norte. Ya había andado unos cincuenta kilómetros a pie, al final me arrepentí de no haber cogido una montura. Escuche a gente gritar, gritar de dolor, alguien pedía socorro, auxilio. Me pare. Algo se acercaba hacia mi, no me atrevía a mirar. Salto alado mio y mire. Era un ser terrorífico, era un animal, una rata cocodrilo, era mas grande que yo, tenia una boca alargada con dientes como agujas, tenia miles de dientes. La criatura me gritó con furia, y una lengua larga y puntiaguda salió de su boca. Me di cuenta que estaba en peligro y que era imposible eliminar aquello con una simple hacha. Que no seria lo suficiente resistente una hacha contra aquella piel de la criatura que parecía mas fuerte que una armadura.

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